Tipo de Cambio
Compra
Venta
19/08/2018
$17.50
$18.50

Mucha seguridad por una selfie

Crónica de la última visita de Peña Nieto a Ensenada

Nota publicada el 12 de junio de 2018
por Elizabeth Vargas

La ventaja de que las calles alrededor de la desaladora sean largas es que solamente se cerraron tres, la calle Hierro, la Huerta y la Westman para montar un operativo de seguridad previo a la visita del Presidente de la República.

La Reforma solo tenía una presencia evidente, en un lote baldío a espaldas de la planta desaladora y junto a un invernadero donde una patrulla, tres soldados y un miembro del Estado mayor, vigilaban que nadie que no estuviera invitado y acreditado pudiera llegar.

Y casi lo lograron.

Se les olvidó el mar y el gigantesco predio que comparte una cuadra con la Lagunita y la posibilidad de caminar y cruzar por este sitio para llegar frente a la planta desaladora donde un grupo muy pequeño de manifestantes no se arredró con el sol a plomo sobre la cabeza y se colocó frente la planta con cartulinas y altavoces desde los que insultaron a todos los asistentes llamándonos escoria, vendidos y muchos otros adjetivos a cual más de escatológicos. Al parecer reclamaban algo sobre el agua pero entre tanto insulto era difícil entender lo que precisaban expresar.

En tanto nosotros los insultados, alrededor de 600, entre políticos, periodistas, funcionarios públicos, algunos empresarios, acarreados y seguridad entramos por el mismo sitio, por la calle Huerta, entre la Reforma y la Pedro Loyola, donde a la mitad, casi frente a Fender, se colocaron policías antimotines pertrechados tras de cercos de metal, de esos que se quitan y se ponen de acuerdo a los requerimientos del contrato.

Para entrar era necesario estar en una lista y al ingresar presentar en el caso de la prensa el gafete que te acredita como tal y una credencial oficial con fotografía. Te observaban de arriba abajo como dudando de que tu fueras tu y luego pasabas.

Cuando cruzabas el primer filtro podías subir a una panel a bordo de la cual recorrías poco más de una cuadra, eso si, cruzando la avenida Pedro Loyola para bajar exactamente a un lado de la Lagunita donde el sol empezaba a quemarte la cabeza a los pocos minutos a falta de un techo.

En este sitio, la espera fue otro rato en el cual algunos aprovechamos para hacer alguna entrevista, tomar fotos y esperar a la siguiente llamada, de nuevo custodiados por seguridad.

Luego nos llamaron para cruzar el espacio donde instalaron las puertas para detectar metales y objetos sospechosos. Uno por uno cruzó los umbrales y colocó en una bandeja bolsas, mochilas y equipos para trabajar.

La ventaja de una bolsa pequeña que es mi caso, es que la vacié en la bandeja, era más sencillo que mostrar cosa por cosa a la oficial que revisaba.

Solo le llamó la atención la cámara, no una profesional con lente espectacular, sino una canon de bolsillo a la que debo todo tipo de fotos de los dos últimos años y que cabe en caso de emergencia en el bolsillo de un pantalón.

Me pidió que tomara una foto para corroborar que se trataba de lo que decía y aproveché para tomar dos de las puertas detectoras de metales y me pidió que se la mostrara. Confirmando que lo que parecía una camarita, era en realidad una camarita.

A un lado de las puertas detectoras estaban dos hermosos perros K9, posiblemente pastores belga malinois una hembra y un macho, La hembra con un collar rosa clarito y el macho ni idea.

Luego de cruzar este espacio de nuevo un vehículo nos esperaba, esta vez un microbús que nos movió, como media cuadra hasta el acceso a la planta desaladora que con cercos de metal estaba en un lateral de la Pedro Loyola pegado a la banqueta. ¿Tiene banqueta?.

El recorrido esta vez fue a pie junto al cerco de la desaladora y cruzando la calle. Atrás de otros cercos de metal estaban los manifestantes que gritaban consignas diciendo que la desaladora era innecesaria y con este dato los primeros insultos. A los que venían atrás les dijeron prensa vendida.

Al llegar a la puerta de la desaladora un nuevo control de seguridad, un miembro del Estado Mayor con un detector de metales de mano que nos dejó pasar e incluso regresar un poco pero ya sin salir del patio para tomar fotos de los manifestantes.

Las paredes que cubren la estructura de la desaladora están pintadas de color azul y las siguientes combinaciones son gris claro y blanco. De inmediato se observan los tanques gigantescos siete en total con el logotipo de Aguas de Ensenada.

Atrás del edificio se colocó un tejabán en el cual se realizó el evento proyectado para poco más de medio millar de personas que eran vigiladas desde distintos ángulos por discretos miembros del Estado Mayor en dos áreas.

Uno para invitados probablemente VIP, políticos priístas, exalcaldes funcionarios públicos y algunos miembros de la iniciativa privada.

Otro espacio atrás con invitados menos vip o nada vip, colonos priístas en su mayoría que vitorearon no solo al Presidente de la República sino al Presidente Municipal aunque también aplaudieron al gobernador.

En ese mismo espacio algo de prensa y hasta atrás fotógrafos y camarógrafos en un templete que permitía facilitar el trabajo aunque al final representara quedar atrapado varios minutos hasta que el Presidente se fue para que nadie pudiera acercarse.

Aunque el evento estaba programado a las dos de la tarde, a la prensa se le citó a las 12 y media y el Presidente llegó a las tres y veinte de la tarde.

Eso si, entró saludando a las personas y se tomó en el camino al podio, no menos de 30 fotografías con los asistentes unas incluso manipuladas por el mismo en donde aparecerá para quienes cuiden sus memorias un presidente sonriente con una camisa de color rojo de cuadritos.

En el discurso además de los datos duros de la desaladora y algo de las bellezas de Baja California, aseveró que el gobierno federal se mantendrá ajeno al proceso electoral y las preferencias de los votantes.

Pero no desaprovechó para reclamar como se critica y poco se reconoce lo que se ha hecho refiriéndose a su mandato. -(O al menos eso entendí)-

Esto dijo:

“Y sí, reitero, es esta etapa y, con ello concluyo, un buen momento para hacer un buen balance, porque no necesariamente todo, y luego por ello me vuelven a señalar de que solo me dedico, no solo me dedico, porque que no lo digo muy seguido, pero sí de repente, la verdad, cuando sólo se dispara contra uno, y a veces poco se reconoce lo que hemos hecho”.

Otro de los participantes, el Director de la Conagua aprovechó para informar que el Huracán Bud, había alcanzado ya la categoría tres.

En el proceso se dieron además algunos datos duros sobre la desaladora, los 250 litros por segundo que producirá, el que su construcción fue un compromiso de campaña, los más de 800 millones que costó y la posibilidad de una segunda etapa para tener 500 litros por segundo, para lo cual toda la infraestructura necesaria para conectarse queda lista.

Al terminar el evento, Peña Nieto regresó por más fotos, como probador de cámaras de celular y tardó en salir del tejabán más de 15 minutos, los mismos que camarógrafos, fotógrafos y reporteros duraron atrapados por el Estado Mayor con cercos de metal en el templete desde donde estuvieron trabajando.

Al salir finalmente de la planta los manifestantes habían subido aún más el tono de los insultos, acusando que a los asistentes nos habían dado una torta y 500 pesos y por haber ido a ese evento éramos escoria o caca. Un discurso final realmente sucio.

Regresar  Imprimir Enviar por email

Derechos Reservados 2018. Queda prohibida la reproducción total o parcial de la nota sin la autorización previa y por escrito de Ensenada Net.

 
|
| Ensenada.net es presentado por : TDM