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Un monumento digno para Meléndrez

El bajacaliforniano que evitó la invasión de Estados Unidos

  
También en Opinión/Colaboradores
Nota publicada el 30 de noviembre de 2017
por Rafael González Bartrina

En pláticas muy interesantes con don Porfirio León Amador, a quien se le conoce como el “Patriarca de la Grulla” quien es descendiente directo del héroe bajacaliforniano Antonio María Meléndrez Ceseña nos relataba, de las experiencias orales trasmitidas por, ya varias, generaciones de la vida de Meléndrez y sus actos heroicos que permitieron evitar que el filibustero William Walker lograra apoderarse de la península de Baja California para posteriormente anexarla a los Estados Unidos bajo el pretexto del “manifiesto divino”. Estos hechos ocurrieron en 1853-1854. El triunfo de Meléndrez culmino cuando Walker y unos cuantos de sus derrotados filibusteros mercenarios abandonaron sus intentos y se refugiaron en el estado recién admitido de California. Era el 8 de mayo de 1854

Meléndrez regreso a su terruño natal de “La Grulla” donde se dedicaba a los quehaceres propios del campo y la ganadería.

A las pocas semanas después, el 29 de junio de ese mismo año, el gobernador del territorio José María Blancarte, quien residía en La Paz, nombro a Meléndrez, Jefe del Partido Norte. Meléndrez se establece en la que fuera la ex casa de Pio Pico, en San Vicente.

Sin embargo Meléndrez prefería las labores del campo y el cuidado de los animales y pasaba mayormente el tiempo en “La Grulla”.

Las envidias y las intrigas en contra de Meléndrez, ascendieron hasta la presidencia de la república, donde, Antonio López de Santana dando oídos a dichas intrigas le da nombramiento de Subjefe al coronel José María Oñate. Lo hace portador de una misiva donde el mismo presidente de la república felicita a Meléndrez. En esos días había llegado a San Vicente el teniente Pujol, enviado por Blancarte con instrucciones precisas de detenerlo, encarcelarlo y juzgarlo por “traición a la patria” dado, que ciertas acusaciones que Santana había recibido, eran el sentido de que Meléndrez planeaba tomar la península de Baja California y ofrecerla a los Estados Unidos a cambio de dos millones de dólares. Acusaciones, falsas y sin ningún fundamento.

Sin embargo, fueron suficientes para que se pusiera en marcha la trama de la traición y la captura de Meléndrez , que esta misma se lleva a cabo cuando unos días después, acude a San Vicente a recibir la misiva que le enviara Santana, así como un “premio” de reconocimiento por sus actos de patriotismo y valentía. En un cuadro lleno de hipocresía, falsedad y cobardía. Las crónicas de ese tiempo y la trasmisión oral de los acontecimientos, coinciden al relatar los hechos de la llegada de Meléndrez a San Vicente, y es recibido en la mencionada ex casa de Pio Pico que funcionaba como casa de gobierno, por el propio teniente Pujol quien finge amistad y ofrece un abrazo a Meléndrez, este acepta, y cae en la trampa, ese abrazo era señal convenida entre Pujol y sus hombres para que aprovecharan el momento y el descuido y lo atraparan. Esa noche se hace un juicio sumario donde, por supuesto, fue encontrado culpable de los cargos sometidos y sentenciado a ser pasado por las armas.

Era la mañana del 28 de junio de 1854 cuando Meléndrez es llevado al costado del cementerio misional en San Vicente y fusilado sin misericordia alguna. Recibe todavía, un tiro de gracia en la cabeza y es dejado ahí, tirado como un muñeco roto para que algunos de sus familiares le dieran sepultura. Dado las características de su muerte y por considerarlo un criminal no se permitió que recibiera cristiana sepultura. Ya estaba preparada la excavación para su tumba en las afueras del “camposanto”. Antonio María Meléndrez tenía 25 años de edad.

Hace unos meses estuvimos acompañando a Porfirio León en el viejo panteón de la Misión de San Vicente Ferrer. Basándonos en los relatos y crónicas de la época ubicamos un espacio de 30 metros cuadrados (10 x 3) donde se perciben los restos de 3 o 4 tumbas, sin lapidas ni marcas distintivas que bordean exactamente el límite de la pared de adobe que enmarcaba el cementerio. Existe un alto grado de seguridad de que ahí se encuentran los restos de Meléndrez. Es quizás el momento adecuado para hacer justicia, verdadera al máximo héroe de Baja California. Exhumando sus restos y llevándolos a su terruño natal de “La Grulla” donde se deberá de hacer un monumento digno que honre la memoria de este gran bajacaliforniano y que perdure su recuerdo para que jamás sea olvidada su gesta que impidió que México, perdiera la península de Baja California.

Rafael González Bartrina. Miembro del Seminario de Historia de Baja California.
 
 

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