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Murió en la cárcel y no le avisaron a su familia

Se enteraron por un conocido seis días después

El féretro de Agustín velado en el patio de su casa.

Nota publicada el 2 de septiembre de 2013
por Elizabeth Vargas

Aunque el recluso Agustín Sánchez Martínez murió el 22 de agosto del 2013 por un infarto dentro de la cárcel de Ensenada, familiares del occiso, no se enteraron de su fallecimiento por las autoridades penitenciarias, sino por un conocido, seis días después del deceso, en un hecho por el cual los familiares exigen respuestas.

Velado este lunes 2 de septiembre, a 10 días de haber muerto, familiares de Agustín revelaron la historia de su familiar, para quien aún el 28 de agosto, las autoridades penitenciarias autorizaron un depósito para productos personales, aunque tenía ya seis días de haber muerto.

Su hermana Maria Elena Sánchez Martínez explicó que este lunes 2 de septiembre, no habían sido avisados del desceso, ni por la Secretaría de Seguridad Pública, ni de la Procuraduría de Justicia del Estado, pese a que su hermano falleció en una instalación pública.

De acuerdo a la hermana, un compañero de celdas de Agustín fue quien al hablar por teléfono con su pareja, le comentó que Agustín había muerto de un infarto días atrás.

Su pareja, conocía a un familiar del reo, y éste fue quien dio aviso a la familia de Agustín la noche del 28 de agosto y el 29 de agosto temprano ellos fueron al penal donde al preguntar por su familiar, les confirmaron que había muerto. “Si no hubiera sido por él, no supiéramos nada y no es justo”

Luego el 30 de agosto, acudieron a Semefo, para identificarlo y recuperar el cadáver que había ingresado como desconocido, según la familia, pese a que del cadáver dio fe el Ministerio Público del Fuero Común.

De acuerdo a la familia, el personal del Servicio Médico Forense les explicó que Agustín murió de un paro cardiaco, debido a la abstinencia, de drogas.

Tenía cinco meses internado, luego que lo detuvieron por delitos contra la salud, y era adicto, pero interno había dejado de consumir y al morir ya estaba limpio.

La hermana mostró un recibo del 28 de agosto, del SICUAP Sistema Integral de Control de Unidades de Abastecimiento en los CERESOS, mediante el cual se da la venta de productos a lo internos por medio de su huella dactilar.

Para que un interno pueda usarlo, sus familiares les debe depositar a dicha cuenta que se basa en el expediente del reo, en el caso de Agustín el 2007 485. Su madre le depositó, pero no le dijeron que su hijo había muerto, seis días antes y tenía que reclamar el cadáver en SEMEFO.

De acuerdo a la Subprocuraduría de Justicia del Estado, la muerte de Agustín Sánchez Martínez se registró el dos de agosto del 2013 a las 01:25 de la madrugada.

Estaba internado en la celda 302 y se sintió mal, lo trasladaron a la enfermería de la cárcel donde le dio un infarto.

Agustín había sido internado en el CERESO el día 27 de febrero del 2013, por delitos contra la salud.

El 30 de agosto la familia pidió la liberación del cuerpo en el Servicio Médico Forense.

Este 2 de septiembre tras velarlo en el patio de la casa de sus padres, en la Colonia San Rafael ubicado a la orilla del Arroyo el Gallo, lo sepultaron en el panteón municipal número 4.

El padre de Agustín reconoció que su hijo era un adicto y ya había estado en la cárcel, pero las autoridades penitenciarias, dijo, aunque traten con delincuentes, portan un uniforme y lo deben honrar y lo que hicieron no honra en nada a ninguna autoridad y si lastima a personas inocentes, entre ellos a sus nietos.

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