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“Si nos verificamos, tendríamos que clausurar”

Oficinas de Protección Civil de Ensenada

El piso de la oficina del jefe.

Nota publicada el 3 de abril de 2016
por Karla Lorena Lamas

El edificio de Protección Civil Municipal tiene casi 40 años de construcción y su estructura es tan frágil que se ha convertido en un riesgo para los 30 empleados que laboran dentro de las oficinas.

Ubicados en el segundo piso de la estación de Bomberos de Valle Dorado, al final de la calle México, cuando una de las bomberas atiende un llamado de emergencia el humo negro que se escapa de las máquinas penetra entre los delgados e inestables pisos de madera, por lo que es necesario evacuar.

Los empleados laboran sin salidas de emergencias, rampas para discapacitados, sin unidades, con mobiliario roto, computadoras obsoletas, entre roedores, poca ventilación, con nulo servicio de limpieza privada como el resto de las oficinas municipales y el único acceso es por las estrechas escaleras.

“Si nos autoinspeccionáramos es seguro que nos tendríamos que autoclausurar la oficina”, bromeó una de las operativas.

Las ventanas son pequeñas, de apenas cuarenta centímetros de ancho por unos 90 centímetros de altura, insuficientes para brindar luz natural o ventilación. Los trabajadores deben trabajar con la luz encendida todo el día.

Protección civil municipal hizo una autoinspección a sus instalaciones, ubicadas en Valle Dorado. El documento esta identificado con el folio 1004, y el resultado fue que de diez puntos importantes, en siete no cumple. Dictamen no aprobado.

Aunque a últimas fechas se dieron a la tarea de darle una mejor imagen a su lugar de trabajo, ya no pensar en adecuaciones especiales es insuficiente.

“Es un superequipazo, han pasado administraciones y no han volteado a ver las necesidades de que se necesita un inmueble acorde a lo que nosotros checamos en las empresas”, reconoció Arturo Granados González, director de Protección Civil.

Explicó que cuando llegó a dirigir la oficina ésta tenía diez años de estancia “provisional”, donde los discapacitados están impedidos porque no hay una rampa para subir al segundo piso siendo atendidos en sus vehículos.

“Todo el tiempo para acá han sido adaptaciones, quitamos un ventanal, una alfombra horrible que había, hubo que quitar y darle forma a lo que protección civil puede ser en un espacio así, pero el presupuesto es poco, no hay apoyo, se siente uno mal”, comentó con amargura.

Para entrar a la oficina de Granados González es necesario brincar un hueco de casi un metro de diámetro que lo tienen cubierto con un triplay de donde se puede ver hacia abajo; sin pisos, ventanas ni mobiliario adecuado a las necesidades de un jefe operativo.

Tampoco el personal administrativo y operativo tiene recursos económicos y materiales para desempeñar su labor con eficiencia pero en cambio cada uno tiene un altero de trámites que reflejan la carga laboral porque son responsables de dictaminar los peligros en asentamientos humanos, empresas, negocios comerciales, playas, obras en construcción e industria.

Pero tampoco tienen unidades, en el estacionamiento se puede ver una fila de vehículos inutilizados, empolvados y descompuestos.

Y aunque no aprueben una verificación y en cualquier momento el piso se pueda desplomar, no les queda de otra que trabajar en ese sitio caminando con cuidado para evitar terminar en sobre una bombera o en el piso de la estación.

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