En días pasados se celebró en Asunción, Paraguay el primer Congreso Internacional sobre Comercio Justo y Soberanía Alimentaria con la intención de servir como foro para la divulgación y discusión de los trabajos de investigación vinculados con el campo del comercio justo, la soberanía alimentaria y las economías sociales, y al mismo tiempo como plataforma para compartir las experiencias de los organizaciones sociales, campesinas, empresariales y de los consumidores.
En la intervención de la representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, Emma Siliprandi, expuso que muchos gobiernos manejan una política productiva de la agricultura subsidiando a la exportación, dificultando que los consumidores puedan adquirir alimentos frescos locales, y opten por los productos que le ofrece la industria agroalimentaria, sumamente procesados y de poco valor nutricional.
Consecuentemente, se alimentan peor, tienen más problemas de salud, y están perdiendo su "identidad culinaria", basada en los alimentos y recetas típicas que forman parte tanto de la economía como de la cultura de una localidad. Para contrarrestar esta tendencia, la experta propone fomentar la agricultura familiar mediante financiamiento, asistencia técnica y tenencia de la tierra.
"La experiencia en otros países ha demostrado que se consigue disminuir la pobreza rural y mejorar la seguridad alimentaria cuando se apoya la agricultura familiar, y no solo la de exportación", finaliza Siliprandi.